Crónica de un
arranque irregular
A pesar de contar con grandes figuras, hasta ahora, la Selección Argentina de fútbol mostró un rendimiento desigual en el torneo clasificatorio para el Mundial. Con dos victorias, un empate y una derrota, el camino a Brasil se anticipa difícil.
Buenos Aires. Normalmente, uno cree que la Selección Argentina de fútbol debería clasificar para el próximo mundial sin sobresaltos. Con figuras destacadas como Messi, Higuaín, Agüero, Di María, Pastore y Mascherano, el equipo de Alejandro Sabella tiene calidad de sobra como para presentar un equipo temible en cualquier cancha y contra cualquier rival. Si a esto le sumamos que Brasil no jugará la eliminatoria por ser el país organizador, ¿quién no se ilusiona con una clasificación casi asegurada?
Sin embargo, los primeros cuatro partidos jugados por la albiceleste parecen demostrar otra cosa: tal como ocurrió en la clasificación para Sudáfrica, el camino hacia Brasil será de todo, excepto fácil. Para refescar la memoria, repasamos los cuatro partidos que se jugaron hasta el momento.
Primero, la ilusión…
El primer partido sí fue a, toda orquesta. El 7 de octubre ante Chile, en el Monumental, la Argentina goleó 4 a 1 con una destacada actuación de Lionel Messi y el Pipita Higuaín, autor de un “hat-trick”. La selección nacional no brilló, pero fue muy contundente en ataque y aprovechó muy rápido las situaciones de gol creadas, dejando aturdida a la sólida Selección Chilena.
Luego, el batacazo.
La alegría duró poco: exactamente cuatro días. El 11 de octubre, la selección viajó a Puerto La Cruz para enfrentar a la Venezuela de Cesar Farías. La “Vino Tinto” nunca jugó un mundial, pero en los últimos años viene haciéndose más fuerte y ganando experiencia. ¿Y qué mejor para demostrarlo que una victoria ante la Argentina de Messi? Como local, el equipo venezolano pudo más que el inexpresivo juego de los argentinos abrumados por el calor y se llevó una histórica victoria por 1 a 0, con gol de Fernando Amorebieta.
Contra Bolivia
De vuelta en el Monumental de Núñez, ya en noviembre, la Argentina tenía una magnífica oportunidad de tomarse revancha frente a Bolivia por la derrota 1-6 ocurrida en las pasadas eliminatorias. Sin embargo, el equipo volvió a mostrar sus dudas e imprecisiones, además de falta de entusiasmo, que lo hizo sufrir más de la cuenta. La apertura del marcador del boliviano Marcelo Martins pudo haber sido catastrófica, pero el rápido empate a través de Ezequiel Lavezzi salvó a la Argentina de una desilusión aún mayor. Fue 1-1 final; el equipo recibió abucheos y silbidos de parte del público.
El infierno de Barranquilla
Ante Colombia, la selección volvió a ser visitante en una cancha difícil. Teniendo en cuenta los pobres resultados de los partidos anteriores, el partido se anticipaba muy complicado. La Argentina volvió a jugar de forma muy errática y pronto se vio abajo en el marcador con el gol de Dorlan Pabon. Sin embargo, en el segundo tiempo las cosas cambiaron. Lionel Messi se encendió y el equipo mostró la garra suficiente para remontar el partido y darlo vuelta en terreno adverso. Fue victoria 2 a 1 con goles de Messi y el Kun Agüero.
Lo que viene
El triunfo ante Colombia fue el último partido antes de un largo descanso que durará hasta junio del año que viene, cuando Argentina reciba a Ecuador como local. A pesar de la irregularidad del equipo, Argentina, con 7 puntos, figura en lo más alto de la tabla de posiciones junto con Uruguay (que jugó un partido menos) y Venezuela. El problema pasa principalmente por una defensa débil, un juego de equipo falto de imaginación y, a veces, la poca entrega que muestra el equipo para dar vuelta resultados adversos. Alejandro Sabella tiene por delante la dura tarea de solucionar estos inconvenientes: jugadores tiene de sobra, la cuestión pasa por hacerlos rendir de la mejor manera.




















