Japón, que durante 41 años fue la segunda economía
mundial, perdió su lugar a manos de China, cuyo
crecimiento en los últimos diez años ha sido espectacular.

Tokio, Japón. En febrero de este año, Japón reveló que durante 2010 produjo bienes y servicios por 5,5 billones de dólares. Una cifra que habla de un crecimiento económico imponente, pero que, por primera vez en 41 años, fue superada por la de otro país. Es que las cifras de China ascendieron a 5,9 billones de dólares, lo que la convierte en la segunda economía más potente del planeta, detrás de la de Estados Unidos. El gigante asiático es uno de los llamados “mercados emergentes” –como la India, por ejemplo– que cada día juegan un papel más importante en la economía mundial. Aunque la economía china comenzó un crecimiento que se viene sosteniendo desde hace diez años, las bases para que esto ocurra se establecieron hace más de treinta años, cuando, en 1978, el líder chino Deng Xiaoping lanzó un proceso de apertura y reforma. El cambio de modelo comenzó a recoger sus frutos a comienzos de la década de los noventa, cuando se pusieron en marcha importantes reformas para transformar la economía china. Así, se pasó de un modelo cerrado, de corte comunista, a una economía mixta que se basaba en la apertura al exterior, una política monetaria agresiva y una reducción paulatina de la intervención del Estado en la economía. Así, desde 1991, el crecimiento de la economía china no solo fue sostenido, sino enorme. En su meteórica carrera hacia la prosperidad, China ha dejado por el camino a sus rivales asiáticos y a las naciones occidentales más desarrolladas. En 2005, desbancó a Francia del quinto puesto y a Gran Bretaña del cuarto; en 2007, desalojó a Alemania del tercer puesto y se aprestó a dar el zarpazo: desbancar a Japón. Hasta que en 2010, como todos los analistas imaginaban, China llegó al número dos, y todo indica que es para quedarse: su fuerte ritmo de crecimiento es incontrastable, el 3% anual de Japón poco pudo hacer frente al 10,3% chino. Ahora, la pulseada es entre Estados Unidos y China. Y, según los economistas, los norteamericanos tampoco podrán hacerle frente por mucho tiempo. Según el banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs, China se convertirá en la máxima potencia económica mundial para 2027; mientras que el Banco Mundial pone la fecha en 2020.

No todo es color de rosa
La meteórica velocidad a la que crece la economía china tiene su costado menos feliz. Es que existen importantes problemas que hacen que no pueda estar en pie de igualdad con el resto de las naciones desarrolladas. Por ejemplo, los ingresos anuales per cápita de sus ciudadanos son de 3.600 dólares, contra los  37.800 dólares de los japoneses o los 42.240 dólares de los estadounidenses. Además, 150 millones de chinos viven aún por debajo de la línea de la pobreza, mientras que la inflación en 2010 fue del 3,3%, cuando el objetivo oficial era que no superara el 3%.