La bióloga colombiana Sonia Álvarez Morales nos contó sobre su pasión por la profesión que ejerce y nos habló de un anfibio muy especial que ha observado durante mucho tiempo.

¿Por qué te dedicas a la biología?
Desde niña me gustaron los animales, en la casa de mis abuelos había patos, perros, pajaritos, gallinas y muchos insectos. Siembre me gustó jugar y observar el comportamiento de los animales, me divertían mucho. Cuando salí del colegio, me seguían gustando los animales, así que decidí estudiar algo que me permitiera saber más sobre ellos. Elegí estudiar licenciatura en Biología.

¿Cuál es tu especialidad?
El último año de la carrera, me interesé por estudiar los anfibios: las personas que estudian los anfibios y los reptiles se llaman “herpetólogos”. Los anfibios son animales que viven en el agua cuando son pequeños y en la tierra cuando son adultos. Ponen huevos blandos sin cáscara en el agua o en lugares muy húmedos. Cuando son pequeños, parecen pececitos y se mueven muy rápido en el agua, ¡excelentes nadadores!  Se llaman “renacuajos”, respiran por medio de agallas, unas estructuras que les permiten captar el oxígeno del agua. A medida que crecen y se desarrollan, dejan de ser renacuajos y se convierten en adultos que respiran por pulmones. De manera que así ya pueden vivir en la tierra, aunque no muy alejados del agua, pues su piel es muy frágil y necesita estar mojada todo el tiempo.

¿Y esa ranita tan especial que nos has nombrado?
Mi rana favorita es la rana andina, el nombre científico es Dendropsophus labialis ranita verde o rana sabanera. Un anfibio nativo de la cordillera occidental de Colombia. Conocí estas ranitas en una laguna cerca de mi casa, un lugar muy especial que fue habitado por indígenas. Ellos las consideraban sagradas, eran símbolo de la lluvia, la fertilidad, la abundancia y la felicidad.

¿Cuándo la viste
por primera vez?
Hace ya bastante, pasaba cerca de la laguna y vi moverse algo en el agua, era pequeño y oscuro. Me acerqué y era un renacuajo. ¡Lo seguí y vi más de 10 renacuajos juntos! Sorprendida, me levanté, pero antes de continuar caminando, vi algo más grande moverse… ¡Era la rana!  Respiraba muy rápido y se camuflaba muy bien con las plantas de su alrededor. Fue sensacional. Me quedé observándola por mucho tiempo, pude ver sus ojos amarillos con borde negro y su piel verde con algunas manchas azules en su pancita. Intenté acercarme un poco más, pero dio un brinco y la perdí de vista.

¿Cómo la describirías?
A la ranita andina, como a muchas ranas, le gusta cantar cuando viene la lluvia, lo hacen para atraer a su pareja, para convocar al grupo de ranas con las que vive o para defender su territorio. ¡Croac!, ¡croac!, ¡croac!, cantan en coro desde el atardecer hasta la madrugada. Son nocturnas. Prefieren la noche porque el día soleado seca su piel. Les encanta comer insectos, arañas y otros pequeños animales, los cuales atrapan con su larga y pegajosa lengua, que mantienen enrollada dentro de la boca. Van saltando de chaco en charco impulsándose con sus patas traseras, que son largas y fuertes.

¿Dónde trabajas?
Ahora trabajo en un zoológico y apoyo proyectos destinados a la conservación de los anfibios en su hábitat natural. Los humanos no podemos permitir que la vida del planeta siga desapareciendo, sobre todo los anfibios, ellos nos ayudan controlar las plagas de mosquitos y así evitar enfermedades, también nos aportan algunos medicamentos, nos dan información sobre el lugar que habitan y, lo mejor, nos alegran con su canto y sus colores.

Protegida

“Hace muchos años, cuando había más lagos, lagunas y humedales en la región, había muchas ranas verdes y de otras especies; a medida que fueron desapareciendo los cuerpos de agua, también desaparecieron  las ranas. Algunas especies se extinguieron por completo, otras quedaron amenazadas de extinción. La ranita verde, por fortuna, no tiene tanto peligro y su población es estable. Muchas personas trabajamos para conservar su hábitat natural y seguimos luchando para que sigan existiendo”.

“Todas las formas vivientes de este planeta han luchado por mantenerse vivos a través de millones de años y por eso mismo tienen derecho a existir”.

¿Cuál es la diferencia entre un sapo y una rana? Las ranas son de piel lisa y húmeda, sus patas y manos son largas. Los sapos tienen la piel verrugosa y sus
extremidades son cortas.