Estados Unidos. Hasta hace menos de un año, la joven escritora Amanda Hocking buscaba que sus historias románticas con un toque de terror paranormal pudieran ser leídas por todo el mundo. Para eso, durante más de ocho años recorrió una editorial detrás de otra, pero nadie le prestó atención. “Hice todo lo posible e intenté todo lo que se me ocurrió para ser publicada tradicionalmente. Y no sucedió. Sabía que tenía que hacer algo diferente”, cuenta Hocking. ¿Y qué fue lo diferente? Amanda decidió olvidarse del papel y empezó a pensar en los pixels. Así, en abril de 2010, pasó de escribir en su blog a publicar sus libros ella misma, y para eso usó las herramientas que proveen la tienda digital Amazon y su lector de libros electrónico Kindle. Y casi como por arte de magia, en menos de un año, se convirtió en un boom editorial, que lleva vendidas más de 900.000 copias de sus quince libros, es decir, unas ¡100.000 copias al mes! El modelo de negocio de Amazon de libros digitales elimina una enorme cantidad de costos (distribución, impresión, inventario y producción, por ejemplo), lo que aumenta las ganancias. El autor se queda con el 70% y Amazon con el 30% por lo que, con sus libros a precios que van de los US$ 0.99 a los US$ 2.99 en versión digital y no más de US$9.99 en la versión de papel, las ventas de Hocking se dispararon. Y con ellas sus ganancias: tan sólo en enero de 2011, ya ganó medio millón de dólares. No en vano, Amazon ya vende más libros electrónicos que de bolsillo y, según un estudio de la consultora Future Source, en 2010 el mercado de los e-books creció un 200% y supera los 90 millones de obras a disposición de los usuarios. Claro, no todo es soplar y hacer libros. Aunque los e-books han revolucionado la manera de editar y leer libros, aún falta mucho por recorrer. Y además, hace falta talento y esfuerzo.
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