En los últimos años, el recambio de aparatos electrónicos se aceleró. Pero ¿qué se hace con los que se desechan?
Buenos Aires. A todos nos gusta tener los aparatos electrónicos más modernos. Así renovamos celulares, televisores, equipos de audio, computadoras… ¿Y qué hacemos con los que desechamos? ¿A dónde van? Lo cierto es que según una investigación realizada por el diario La Nación, en la que Greenpeace sostiene que de las 120.000 toneladas de aparatos que se descartan en nuestro país, solo se recicla un 2% en plantas habilitadas por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. El resto de esta chatarra electrónica termina en un placard, en la vereda, en un rincón de la oficina, en garajes. El peligro es que estos aparatos, que no van a las plantas recicladoras, pueden tener pérdidas de componentes muy contaminantes, como mercurio, bromo, cadmio, selenio y plomo. Y si van a la basura, pueden terminar contaminando el suelo y los rellenos sanitarios.
La gente de Greenpeace está preocupada no solo por el descarte de esos aparatos electrónicos, sino también porque cada vez se renuevan con mayor velocidad, lo que multiplica la cantidad de basura. Es el caso de las computadoras, los televisores y los celulares, que se cambian con mucha frecuencia.
Existen empresas habilitadas por las autoridades a donde se pueden llevar estos residuos y otras especializadas, como Silkers, Scrap y Rezagos, que se dedican a recibir residuos informáticos. El Senado de la Nación aprobó, en el mes de mayo, el proyecto de ley que promueve la responsabilidad del fabricante hasta el destino final del producto y otorga presupuestos mínimos para que haya una definición sobre qué hacer con tanta cantidad de residuos electrónicos. En la actualidad, el proyecto está en la Cámara de Diputados esperando el dictamen que lo convierta en ley y obligue a todos a cumplirla y a reciclar esos residuos tan peligrosos para la salud del ambiente.




















