En homenaje a este día, entrevistamos a Carlos Rabagliatti, guardaparque nacional y actual intendente del Parque Nacional Chaco.

Carlos, ¿cuándo decidiste ser guardaparque?
En 1983, estando de vacaciones en las Sierras de Córdoba, cuando todavía quedaba monte nativo. Me alojé en la casa que mi abuelo construyó en Villa del Dique, en el faldeo de un cerro, rodeada de monte. Él ya no estaba…, pero quedaban los recuerdos de muchos veranos compartidos.

¿Cómo fue que te surgió ese deseo?
Mi abuelo conocía mucho de  flora y fauna y tenía una gran sensibilidad hacia los animales. Cuando mateaba por la mañana, compartía con una calandria que se posaba en la ventana de la cocina con toda confianza; estoy seguro de que de alguna manera se comunicaban. Un día, cuando tenía 10 años, salí al monte con un rifle de aire comprimido, tenía buena puntería y le di nada menos que a una calandria, a pocos metros de la casa; mi abuelo pudo ver que la calandria aún estaba viva, la llevó a la casa, buscó una caja de zapatos que rellenó con algodón y durante un par de días le dio agua y la alimentó hasta que recuperó fuerzas como para volar. Después de esto, nunca más salí a cazar pájaros y se  despertó en mí un sentimiento especial por la naturaleza que luego canalizaría haciéndome guardaparque. Igualmente, tuvieron que pasar varios años hasta descubrir mi vocación.

¿Dónde estudiaste?
Estudié en el Centro de Instrucción de Guardaparques Bernabé Méndez, en la Isla Victoria, en Bariloche.

¿Cuál fue el primer parque en donde trabajaste?
El primero fue el Parque Nacional Lanín, al pie del volcán del mismo nombre, en la Seccional Río Turbio, en Neuquén.
¿Dónde trabajás ahora?
Ahora estoy en el Parque Nacional Chaco como intendente.

¿Cómo es un día en la vida de un guardaparque?
El día comienza temprano, cuando amanece, compartiendo unos mates con los compañeros, es el momento para organizar la jornada. En nuestro parque las tareas son muy diversas dependiendo de la época del año. En invierno, aprovechamos la escasez de lluvias para realizar tareas de mantenimiento de sendas y caminos, cortafuegos y salimos de recorrida por todos los sitios que en época de lluvias se vuelven inaccesibles. También trabajamos en proyectos de desarrollo sustentable con pequeños productores de la vecindad; para ello constituimos una Mesa Socio Territorial, “Pueblos Unidos”, que abarca Capitán Solari, Colonia Elisa y Colonias Unidas (zona de amortiguamiento del P. N. Chaco), actualmente con financiamiento de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección del Monte Nativo (Ley Bonasso). Otra tarea muy importante es la Educación Ambiental, con charlas y actividades relacionadas con la valoración y protección del ambiente chaqueño.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
De mi trabajo me gusta todo, lo disfruto mucho, aunque lo que más me motiva es salir de recorrida por el parque con mis compañeros/as.

¿Qué es lo que menos
te gusta?
Lo que menos me gusta es realizar tareas administrativas que por mi función son necesarias, como estar frente a la computadora.

¿Tenés alguna anécdota?
Recuerdo con mucho cariño los años de guardaparque que pasé en RuKa Choroy (casa de loros en la lengua mapuche), en Neuquén, en donde constituí mi familia y compartí experiencias muy fuertes con la Comunidad Aigo (mapuche). Allí aprendí a sentirme parte de la naturaleza; a reconocer, además la diversidad natural, la cultural y apreciar todas las formas de vida. En esos tiempos, los guardaparques teníamos sueldos muy bajos, apenas nos alcanzaba para comer. Un día, una mapuche que nos visitaba escuchó que solicitaba por radio que me permitieran bajar a cobrar porque estábamos sin provisiones. Ella, sin decir nada, se fue a su casa y regresó al poco tiempo con una bolsa que contenía un puñado de fideos, arroz, yerba y pan. Era lo poco que poseía pero nos lo daba porque conocía el hambre.

¿Qué le dirías a un niño que sueña con ser guardaparque?
Le diría que esta es una profesión como otras, que la diferencia está en un gran sentido de solidaridad con esta y las futuras generaciones para un buen vivir. Que si ama la naturaleza y a la gente, seguramente nos encontraremos en el mismo camino aunque no llegue a ser guardaparque.

¿Dónde se estudia?
Los que quieran estudiar pueden comunicarse con el Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas al tel./fax: 03571-486716/18 – C. C. No 6 – C. P. (5856) – Embalse – Córdoba.- centrocapacitación@apn.gov.arwww.capacitacionapn.gob.ar.

¿Cuál es el parque que más te gusta y por qué?
Mi preferido es el Parque Nacional Chaco. Por su gran biodiversidad. En él tenemos una  muestra importante del Chaco húmedo (15.000 ha) en buen estado de conservación, al recorrerlo nos sorprende con diferentes manifestaciones de vida, y esto es permanente. Reconozco que el clima y los mosquitos por momentos nos apabullan, pero siempre el saldo es positivo.

¿Qué significa?

Zona de amortiguamiento: son los territorios adyacentes a las Áreas Naturales Protegidas que por su naturaleza y ubicación requieren un tratamiento especial que garantice la conservación de las áreas naturales.

Parque Nacional Chaco

Fue creado en 1954. Está ubicado en el centro oeste de la provincia homónima, pertenece a la ecorregión Chaco húmedo, compuesta por montes, sabana, esteros y lagunas. En este parque se protege el quebracho colorado, una especie que se caracteriza por su madera robusta y rica en tanino, que fue talada indiscriminadamente. Otras de las especies que alberga el lugar son el guayacán, el lapacho, el algarrobo y el guayabí. Algunos de los animales que habitan sus paisajes son: el puma, el hurón mayor, el pecarí de collar, el gato moro, el carayá, el aguará guazú, la urraca, el yacaré y el carpincho.