Desde 1997, la Fundación Cimientos brinda becas y tutorías para chicos de bajos recursos. El objetivo es fomentar el acceso a la educación entre los sectores pobres, y luchar así contra la exclusión social.

Por qué es tan importante la educación? Tal vez te hayas hecho esta pregunta muchas veces a lo largo de tu paso por la escuela: ¿por qué estudiar? ¿Por qué aprender? La respuesta tiene que ver, fundamentalmente, con tu futuro. En la escuela nos capacitamos para tener mayores opciones de trabajo cuando seamos más grandes, aprendemos a relacionarnos con nuestros semejantes y, sobre todo, descubrimos con el tiempo quiénes somos y qué queremos para nuestra vida. Sin educación se hace difícil insertarse socialmente. Por eso, una de las misiones más importantes que tenemos como país es asegurar que todos, sin excepción, podamos acceder a la educación. Sin embargo, para los chicos de bajos recursos, cosas tan cotidianas como ir a la escuela, comprar útiles o sentarse a estudiar se hacen difíciles, lo que amenaza este derecho fundamental que todos tenemos a educarnos para armar los “cimientos” de nuestro futuro.
Hace 14 años, la Fundación Cimientos inició un camino para revertir la situación de los chicos que no pueden terminar la escuela. ¿Cómo lo logra? A través de varios programas sostenidos por más de 85 empresas, 1500 donantes y 100 voluntarios. Uno de ellos es el Programa de Becas Escolares. Las becas son asignadas a los chicos que las necesitan para cubrir los gastos escolares (útiles, transporte, etc.) y ayudarlos, de esta forma, a terminar sus estudios secundarios. Al mismo tiempo, la fundación acompaña el progreso de los alumnos, con reuniones mensuales en las escuelas donde se les brinda apoyo escolar, herramientas didácticas y estímulos que aseguren la permanencia en clases. Además, el Programa de Ayuda a Escuelas, iniciado en 2003, colabora palmo a palmo con las escuelas y sus docentes para mejorar la calidad educativa. “Entre todos los programas de Cimientos, hoy estamos ayudando a alrededor de 18.000 alumnos en todo el país, en colaboración con más de 800 docentes, de escuelas públicas en su gran mayoría”, calcula Mercedes Fonseca, directora de Comunicación de la Fundación.

Del círculo vicioso al virtuoso
¿Por qué es tan importante esta tarea? Porque ayuda a salir del círculo vicioso de la pobreza. Un alumno de bajos recursos, ya sea por falta de dinero o por otras condiciones desfavorables, tiene más riesgo de abandonar la escuela. En este caso, es probable que en el futuro quede excluido de la posibilidad de conseguir trabajo y de relacionarse socialmente, lo que reproducirá esa situación de pobreza inicial. Es decir, no dejará de ser pobre nunca. La Fundación Cimientos busca romper con este ciclo: ayudando a que el alumno termine sus estudios y mejore su rendimiento en la escuela, se le brinda un futuro mucho más esperanzador, en el que conseguir un empleo, formar una familia y participar de actividades sociales estará mucho más al alcance de su mano.

¿Cómo ayudar?
Se puede ayudar a Cimientos con algo tan simple como una donación mensual de $20, $30 o $40, o también apadrinando un alumno o una escuela. Los interesados deben contactarse con la fundación llamando al 4829-8600 o escribiendo un mail a info@cimientos.org. El sitio web de la fundación cuenta además con formularios online en https://amigos.cimientos.org/dona.