Desde 2001, el Banco de Alimentos rescata productos aptos para consumo y los distribuye entre quienes más lo necesitan.

Una de las reglas no escritas del trabajo solidario sostiene que todos podemos ayudar. No importa si somos altos o bajitos, rubios o morochos, grandes o chicos, cada uno puede aportar desde su lugar. Así lo entendió la fundación Banco de Alimentos, que en noviembre realizó su segunda colecta en el colegio Amapola, de Palermo.
¿Cómo se organizó? Un equipo de la fundación presentó el proyecto ante los chicos, explicando la tarea de la organización y cómo hacer una colecta de alimentos. Durante una semana, todos los alumnos llevaron harina y aceite, y unos días más tarde los chicos de segundo y quinto grado, guiados por el equipo del Banco, clasificaron los productos en cajas, según tipo y fecha de vencimiento.
Más tarde, todos esos productos siguieron el círculo habitual de las donaciones de esa organización: llegaron al Banco, ingresaron al sistema informático que permite rastrear  su recorrido y, finalmente, fueron cargados en un camión que los llevó al comedor La Ranita Feliz, de San Miguel, donde noventa niños y treinta adultos desayunan, almuerzan y meriendan cada día.
¿Un Banco de
Alimentos?
El Banco de Alimentos es una fundación sin fines de lucro que realiza donaciones a organizaciones comunitarias, rescatando productos que por distintos motivos no pueden ser comercializados (envases deteriorados, fecha de vencimiento cercana), pero que son aptos para su consumo. La Fundación junta en sus depósitos alimentos donados por productores, industrias y supermercados, los clasifica y los entrega a comedores, hogares y jardines maternales.
De esta manera, el trabajo desinteresado de todas estas personas permite colaborar con las necesidades de casi 500 comedores que cada mes alimentan a más de 79 mil personas, casi todas ellas niños y adolescentes.

Acciones concretas
La colaboración con el colegio Amapola no es el único proyecto de la fundación. De hecho, su principal movida es la Colecta Nacional de Alimentos, que se desarrolla una vez al año en más de 70 sucursales de supermercados. Durante toda la jornada, más de mil voluntarios del Banco invitan a los clientes de Carrefour, Vea y Walmart a donar un alimento no perecedero y colaborar así en la lucha contra el hambre en todo el país.
Otra iniciativa, ya clásica, es la campaña “Dos viajes por un alimento”, en la que, a lo largo de una semana, los pasajeros del subte pueden donar un alimento en las estaciones designadas por Metrovías y recibir a cambio dos pasajes. Esta acción, que tiene lugar cerca de las fechas del Día del Niño y Navidad, ya lleva nueve años y en este tiempo ha logrado recolectar más de 265.000 kilos de alimentos.

Aportes y voluntarios
El Banco de Alimentos se sostiene gracias al aporte de decenas de empresas que donan alimentos y colaboran con transporte y logística, pero nada de lo que hacen sería posible sin el trabajo de las más de 400 personas que desarrollan tareas en la fundación. Gustavo Tardioli, uno de los voluntarios, cuenta que ese fue el motivo por el que entró. “Un día me pregunté: ¿y qué hago yo? ¿Qué puedo ofrecer para tratar, desde mí, de que la desigualdad que está a la vista cada día, en cada momento, no me sea ajena?”, dijo. Seguro recordó la regla que dice que todos podemos ayudar.

Banco de Alimentos. Luis María Drago 5530, Villa Zagala, San Martín, Buenos Aires. (011) 4724-0203
www.bancodealimentos.org.ar