Se detectó radioactividad en las cercanías de Tokio. Especialistas del Ente Regulador Nuclear nos ayudan a entender el fenómeno.

Japón. Tras el sismo y el posterior tsunami que dañó la Central de Energía Nuclear en Fukushima a principios de este año, recientemente se supo que la radiación llegó a un sector residencial del noroeste de Tokio, a 230 kilómetros de donde se encuentra la planta. Por tal motivo, la zona fue acordonada de manera inmediata.
En las cercanías de Tokio se encontró un alto registro de radiactividad, se registró la presencia de isótopos como estroncio y cesio –elementos volátiles– que podrían ser perjudiciales para la salud. Sin embargo, las autoridades declararon que no estarían sobre los niveles que los médicos califican como dañinos y que la situación en la planta nuclear de Fukushima está bajo control.
Ahora, la pregunta es cómo viajaron a tanta distancia.
La principal forma de contaminación es por cesio, que se aloja en el suelo y que puede transferirse a productos primarios que comen los animales herbívoros. De ahí, que el mayor peligro radica en el consumo humano de carne contaminada. Dicen que ingerir estas sustancias causa mutaciones al destruir el ácido nucleico (componente del ADN). También se suele decir que cualquier cantidad es peligrosa si consideramos que el resultante depende del azar y de la conjunción de factores hereditarios y ambientales.

Corriendo mitos
KidsNews consultó a especialistas del Ente Regulador Nuclear para que nos ayuden a entender más sobre la energía nuclear y sus usos. Esto nos dijeron:

¿Cuáles son las consecuencias de la actividad radioactiva sobre la vida de las personas?
Para evaluar las consecuencias de la actividad radioactiva en casos de accidente nuclear es necesario tomar mediciones muy precisas a lo largo del tiempo. Sin embargo, los análisis preliminares pueden dar alguna indicación de la situación. Para ello, hay que tener en cuenta las siguientes variables: la cantidad de material radioactivo liberado al medio ambiente, la dosis de radiación (en el caso de Fuku-shima, las dosis fueron relativamente pequeñas) y, por último, la restricción alimentaria. En las informaciones provenientes de las autoridades japonesas hubo algunas restricciones para el consumo de ciertos alimentos, que se consideraron peligrosos para la salud humana (por ejemplo, algún tipo de salmón, hortalizas, etcétera).

La radiación ha viajado hasta un extremo de Tokio. ¿Cómo se puede explicar este fenómeno?
En principio, hay que aclarar que lo que “viaja” no es la radiación, sino los materiales radioactivos. Y lo hacen a partir del efecto de las condiciones climáticas (básicamente, vientos y lluvias) o bien por “contenedores” como el agua de mar o de ríos. Las cantidades de estos materiales atribuibles al accidente de Fukushima que pudieron llegar a Tokio, según las mediciones de las autoridades japonesas, no presentan riesgos para la salud humana.
Por otra parte, hay que considerar la “evolución” de las consecuencias de los accidentes. Estas consecuencias potenciales varían con el tiempo. Esta evaluación temporal hay que combinarla con lo que llamamos las “vías” de irradiación posible: irradiación directa desde la fuente original del accidente, dispersión de la “nube” de material radioactivo y la contaminación interna debido a la inhalación de productos radiactivos. Además, se destaca que las mediciones de los niveles de tasa de dosis fluctúan dependiendo de las condiciones meteorológicas y de los eventos que van ocurriendo. Para sintetizar, la evaluación de las consecuencias considera el tiempo y la “forma” de irradiación.

¿La radiación produce mutaciones y malformaciones en las personas?
No, en los casos de liberación de material radioactivo por accidentes, no se producen “mutaciones” ni “malformaciones”. Por lo tanto, se debe a un mito.
No obstante, la exposición a la radiación puede tener efectos para la salud. Y como también señalamos antes, los efectos dependen de la distancia y del tiempo de exposición a la “fuente de radiación”.
En casos de accidente podemos considerar dos tipos de efectos: el primero incluye los síndromes tempranos que pueden observarse clínicamente en las personas expuestas. Estos síndromes se observan con dosis de radiación altas, por encima del umbral permitido, y presentan una patología característica que afecta a los órganos y tejidos. El segundo tipo comprende los tumores malignos radioinducidos a largo plazo y a los efectos hereditarios. Estos efectos a largo plazo no pueden atribuirse directamente a las radiaciones, sino sólo mediante extensos estudios epidemiológicos en grandes grupos de población.

¿A qué se debe la mala fama de la energía nuclear?
Es comprensible que la población pueda temer a la radiación y a los accidentes. En general, los hombres y mujeres tememos a lo desconocido. Sin embargo, una cosa es la “percepción del riesgo”, es decir, lo que la gente puede interpretar de un accidente o de la radiación, y otra cosa son los “riesgos reales o probables” de un accidente o bien de la radiación.
La radiación se utiliza para una gran cantidad de usos médicos: por ejemplo, estudios y pronósticos, tratamientos contra enfermedades. También se emplea para usos industriales, por ejemplo, verificación del estado de cañerías. Es común usarla para “irradiar” algunos alimentos para sacarles los posibles “bichitos” que puedan tener naturalmente. El arte se beneficia también de los efectos de la radiación: se irradian muebles antiguos, pinturas, por ejemplo, para eliminar cualquier factor natural que afecte su perdurabilidad en el tiempo. Y como todos sabemos, se utiliza para producir energía que finalmente se traduce en electricidad. Como ejemplo de lo anterior, en la Argentina, casi una de cada diez lamparitas de nuestras casas se alimenta de energía nuclear. En fin, como se ve, se trata de una gran cantidad de usos altamente beneficiosos de la radiación que son disfrutados diariamente por todos nosotros.

En la Argentina

En nuestro país hay dos centrales en funcionamiento y otra que entrará en funcionamiento pleno, probablemente, el año que viene. Tanto las dos centrales que dan energía (Atucha I y Embalse) como la que está construyéndose (Atucha II), están siendo monitoreadas continuamente por la Autoridad Regulatoria Nuclear.
Que la población pueda temer a los accidentes porque “percibe” riesgo, en gran medida, se debe a la mala información recibida por los medios de comunicación. En el hipotético caso de que sucediera un accidente, teste ente tiene respuestas, lo que llaman “contramedidas”: reparto de pastillas de yodo, puesta a cubierto de la población, evacuación de la población, entre otras. Hay muchas razones que se alegan para justificar la oposición a la energía nuclear, sin embargo, en gran medida se basan en información no adecuada.

Los controles

Hubo que estudiar mucho para fabricar tecnología adecuada y controlar su uso. A eso específicamente se dedican los que forman parte de la Autoridad Regulatoria Nuclear: todos los días controlan que la radiación se utilice bien y para usos benéficos para todos los argentinos. Además, inspeccionan el funcionamiento correcto de las centrales nucleares y de toda otra instalación que utilice material radioactivo.