Este movimiento internacional se generó para introducir, o hacer
crecer, la educación ambiental para el desarrollo sostenible y la
gestión y certificación ambiental en centros de educación infantil,
primaria y secundaria.

Europa. Una nueva tendencia en educación está extendiéndose por todo el mundo. Se trata de la iniciativa Ecoescuelas, una forma nueva de integrar valores, hábitos y actitudes de defensa del ambiente a los contenidos clásicos de la enseñanza formal. El proyecto se ve empujado por la urgencia de ser amigables con el planeta y ayudar a mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la comunidad.
Ecoescuelas fue iniciada como una campaña europea, pero en la actualidad se expandió a diversos lugares del mundo, por ejemplo África, gracias a los acuerdos con ONG en otras regiones del globo.
Países como Alemania, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Italia, Lituania, Noruega, Portugal, Reino Unido, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Suecia y Turquía, además de España, tienen ecoescuelas funcionando desde 2003. Son cerca de 7.000 centros escolares inscritos en la red.
Lo novedoso es que este enfoque educativo propone que se involucren desde los directores de la escuela hasta los alumnos en el proyecto y así todos sean responsables del cambio hacia una conciencia más ecológica. Una vez que una escuela decide plegarse a los principios ecológicos, los maestros toman el papel protagónico que permite dar un giro en la forma de impartir saberes.
Otro punto fundamental para convertirse en una ecoescuela es que la comunidad educativa debe trabajar en conjunto con los vecinos y la comunidad en la que está inserta, generando proyectos y acciones para la conservación del medioambiente. También las autoridades municipales son bienvenidas a este proyecto escolar, ya que las ideas ecológicas que hayan sido exitosas en los colegios pueden ser expandidas al barrio o la ciudad.
Los proyectos de los alumnos pueden aportar al desarrollo sostenible del lugar donde viven, y hasta favorecer a que su conciencia ecológica anime a las autoridades locales a la puesta en marcha de iniciativas dirigidas a la elaboración de agendas locales.

Las ecoescuelas estarán formando a los ciudadanos del futuro, comprometidos por la mejora de su lugar y preocupados por la conservación de sus recursos.

En estas instituciones se fomenta el amor, gratitud y respeto hacia el planeta, se ayuda a adoptar hábitos, prácticas y actitudes generadoras de cultura ambiental y propiciar el compromiso individual de involucrarse en actividades dirigidas a la conservación del ambiente. Todo ello sin descuidar los saberes básicos de cualquier escuela.