Es colombiana, periodista científica y escritora. Vive en Miami, donde trabaja para la revista Muy Interesante. Vía e-mail nos concedió una
entrevista en la que cuenta sobre su amplísima profesión.

¿Qué hace un periodista científico?
Traduce para el público los avances de la ciencia de forma significativa, para que pueda tomar decisiones informadas sobre la forma en que la ciencia diariamente afecta su vida. Pero no solo eso, también el periodista científico abre ventanas a mundos insospechados, amplía la cultura y nos da alas para explorar, y la exploración es algo inherente a la naturaleza humana.

¿Cómo te especializaste?
Por mi cuenta un poco. Luego en una beca maravillosa de un año en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para periodistas de ciencia. Tuve el enorme honor de ser la primera hispana en esa beca.

¿Qué temas incluye el periodismo
científico?
Hay periodistas que se especializan en medicina y salud. Otros, en espacio, por ejemplo. Yo escribo de todo, aunque me encantan las ciencias exactas, y a ellas les dedico más tiempo. Por ejemplo, astronomía y astrofísica. Me gusta mucho la paleontología, y por eso vivo pendiente de los magníficos descubrimientos en la Patagonia argentina, que es mi sitio de dinosaurios favorito en todo el planeta.Me gusta la oceanografía muchísimo, y la biodiversidad. Cubro cambio climático, y eso me ha dado la oportunidad de viajar a lugares maravillosos como la Antártida.

¿Cómo obtenés la información?
Leo las revistas Science y Nature, y recibo sus boletines informativos todas las semanas. Permanentemente reviso las noticias, y me suscribí a muchos servicios gratuitos como los de la NASA y los departamentos de ciencia de las universidades más importantes del mundo. Fuera de eso, yo misma me invento la noticia. No reacciono a algo, sino que estoy buscando temas interesantes en todos lados. A veces, los mismos científicos me buscan y me cuentan cosas.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Aprender cada semana un tema nuevo y poder ir a fondo. Soy corresponsal, en los Estados Unidos, de la revista Muy Interesante. Entonces puedo escribir notas largas y las puedo explorar durante semanas y hasta meses. Me gusta la libertad total de horarios que tengo como corresponsal. Y claro, me encanta poder hablar con gente interesantísima. Quizá lo que más me gusta sea poder viajar a los lugares donde se hace la ciencia desde las trincheras. Por ejemplo, la semana pasada estuve poniéndoles marcadores satelitales a tiburones salvajes.

¿Cuál fue la nota más difícil?
Las notas de genética me son complicadas. Pero una que me dio trabajo fue cuando entrevisté a un premio Nobel de Física, un alemán que trabaja en el MIT.
¿Y la que te produjo más alegría?
Todas las que hice en la Antártida, porque amo ese lugar. Una de esas notas la comencé a escribir sentada una tarde al lado de una colonia de pingüinos Adelia en la Península Antártica, la Isla Torgersen. Me senté tranquilita allí con mi cuaderno de notas y de pronto este pingüinito curioso llegó y se me paró al lado, observando el cuaderno amarillo con la cabeza torcida como si fuera un crítico de arte en un museo. Entonces puse el cuaderno sobre la nieve y esperé un buen rato y el ave se acercó, se paró encima del cuaderno y procedió a picotearlo.  Luego tomó un poco de hielo con el pico y lo puso sobre el cuaderno. No sé qué sería eso, pero sí sé que nunca olvidaré que esa nota tenía que ver sobre cómo la nieve que se convierte en agua al derretirse abruptamente con el calor atmosférico inunda los nidos de estos simpáticos pingüinos.

¿Cuál es para vos el avance científico más importante de los últimos tiempos?
Desde el punto de vista de la tecnología, sin duda que es Internet. Está cambiando hasta la forma en que nuestros cerebros funcionan.

¿Hacia dónde va la ciencia?
Hacia descubrimientos insospechados. Cada vez que descubrimos algo se abren ventanas enormes a más conocimiento.

¿Qué le recomendarías leer a un niño interesado en los temas científicos?
Dos cosas: una, que escoja un tema que le guste. Y aprenda todo lo que pueda acerca de él. Para eso está Internet. Pero también para eso están los libros. Impresos o electrónicos. Y los documentales. Todo eso está gratuito en Internet. No es excusa. Y dos: que aprendan inglés. El inglés les abrirá puertas importantísimas.Es el idioma de la ciencia.

De chica, ¿te gustaba leer información científica?
Leía mucho sobre animales y, claro, sobre los viajes del capitán Cousteau. Así que ya imaginarás la emoción que sentí cuando logré conocerlo, años después.

¿Alguna de tus próximas “misiones”?
Una de ellas es continuar escribiendo mi colección de libros Aventureros de la Ciencia. Ya han salido 7 novelas publicadas, sobre temas diferentes. Estoy terminando la octava, que trata sobre monos, gorilas y virus. Se llamará Un enemigo invisible.
En el futuro, espero poder acompañar a una joven egiptóloga dominicana a Alejandría, en busca del cuerpo de la reina Cleopatra, que no ha sido hallada aún.  Esa es una historia fantástica. También estoy en busca de la oportunidad de ir a nadar con tiburones ballena en México, y de ir a excavar un triceratops gigante que hallaron en Montana.

Los científicos que esta periodista admira:

Eric Lander. “Es uno de los genetistas del Proyecto Genoma Humano. Director del Whitehead Institute, en Cambridge. Es divertido, es brillante, es excelente profesor. Eric es como un oso de esos que provocan abrazar. Una verdadera estrella de rock del mundo de la ciencia. Él me enseñó a ver mi propio ADN bajo un microscopio electrónico”.

Eddie Widder. “Bióloga experta en la bioluminiscencia de las criaturas del abismo. Una de las cinco mujeres capacitadas como piloto de sumergible de altas profundidades en EE. UU. Eddie me llevó en un viaje fantástico a mil metros de profundidad en las Bahamas, en un pequeño sumergible de investigaciones. Me enseñó a entender el lenguaje de la luz con que se comunican estos monstruitos en miniatura que habitan a los mil metros. Y allí descubrimos una nueva especie de pez abisal”.

Robert Langer. “Médico y experto en nanoingeniería de tejidos, MIT. Experto en crear sistemas de entrega de medicamentos al organismo, para que estos lleguen a nivel molecular a cada una de las células afectadas, y no a las vecinas. La revista Science vaticina que Lander será “una de las personas que más influenciarán nuestras vidas en los próximos 20 años.
El reto de Robert es como el de un cartero que debe entregar una carta muy importante,
sólo que no tiene la dirección exacta”.

Danny Olivas. “Astronauta. Si existe la esencia de la perseverancia y el profesionalismo, esto lo encarna este astronauta de El Paso, Texas. Danny es además ingeniero experto en nuevos materiales. Estuvo 10 años golpeando las puertas de la Nasa. Hace 3, durante su primer vuelo espacial, tuvo que hacer una caminata espacial de emergencia para reparar un goteo de aire en la Estación Espacial Internacional. No había tenido tiempo de dormir, cuando ocurrió el incidente. Cuando en Houston se habían agotado las soluciones para reparar el goteo, él inventó la suya propia allá afuera”.

Laurie Marker. “Bióloga y conservacionista. La persona que más sabe en el mundo sobre las chitas o guepardos. Ella sola está salvando de la extinción a las chitas de Namibia (África). Logrando no sólo eso, sino el apoyo de los granjeros y hasta los cazadores. Con un ingenioso programa que ayuda al gato salvaje, al turismo, a la conservación, a la imagen del país y a los rancheros, Laurie está solucionando una docena de problemas al mismo tiempo”.