Es tiempo de estar al aire libre, de disfrutar de nuestras vacaciones y también de extremar los cuidados para evitar sufrir los efectos del sol y el calor excesivo.

En verano, los rayos de sol caen en forma perpendicular sobre la Tierra y esto trae aparejados muchos beneficios y también nos obliga a cuidar nuestra piel, el órgano que protege nuestro cuerpo de los agentes externos. Las radiaciones son más directas y fuertes y pueden lastimar seriamente nuestro organismo. Por eso, siempre es muy útil recordar algunos consejos que nos permitirán disfrutar de la estación más alegre del año. Según la Sociedad Argentina de Pediatría:

• Es importante comenzar a proteger la piel en los primeros años de vida porque los efectos que causan las radiaciones ultravioletas son acumulativos a lo largo de toda la vida. Se calcula que en los primeros 20 años una persona recibe el 80% de la radiación de toda su vida.
• Durante el verano es mejor elegir la sombra usar ropas livianas y amplias, además de sombreros, gorros y anteojos.
• Evitar el sol del mediodía, entre las 10 y las 16 hs.
• Importante: las nubes dejan pasar el sol, y la arena, el agua y la nieve multiplican su acción.
• No utilizar camas solares.
• Cubrir todo el cuerpo con cremas con factor de fotoprotección solar mínimo de 15  (en los niños se recomienda de mayor protección) y de amplio espectro (contra UVA y UVB). Hay que renovar la protección cada dos horas o después de meterse al agua o de transpirar. Lo ideal es consultar al dermatólogo o al pediatra para que nos recomienden el protector ideal teniendo en cuenta las características de la piel y el grado de exposición al sol.
• Ante una quemadura solar, aplicar compresas frías, ingerir mucho líquido y, fundamental, concurrir al médico.

Rayos UVA
y UBV

Son radiaciones ultravioletas emitidas por el sol. Las lámparas de bronceado y las camas solares también emiten radiaciones dañinas para la salud de la piel y para los ojos.

Cómo aplicarlo

Si estamos al sol, tenemos que ponernos protector (y también si está nublado). ¿Cómo? Hay que aplicar una capa generosa, sin olvidar ninguna parte del cuerpo, incluidas el cuello, las orejas y el dorso de los pies. Es necesario renovarlo cada 2 horas y después de sumergirse en el agua o si transpiramos mucho.

Las consecuencias

La exposición descontrolada al sol puede producir quemaduras sobre la piel (la de los niños es más sensible y corren mayor riesgo). La quemadura solar tiene distintos grados de severidad: desde un enrojecimiento doloroso que mejora en 3 a 5 días hasta lesiones más graves que pueden producir también fiebre, escalofríos, cefaleas, malestar general, náuseas y hasta delirio. Las principales consecuencias de una exposición habitual y persistente sin protección son el envejecimiento y el cáncer de piel.

Los protectores con la indicación “pantalla total” tienen alto poder de protección pero no son una barrera imposible de pasar por las radiaciones.