Santiago, Chile. Algunos de los telescopios más poderosos del planeta están apostados en las arenas de ese suelo chileno, que tiene un cielo sin contaminación y un clima muy seco. Nos referimos al desierto de Atacama, al norte de Chile. Sin embargo, muy pronto, cuando llegue el VLT (Very Large Telescope, en inglés), los telescopios existentes se verán como enanos: será el más alto del mundo y se construirá en los Andes, a 2.600 metros de altura, frente al Observatorio Paranal. Cuando esté listo –más o menos en 10 años–será el más eficaz instrumento óptico del mundo.
El VTL alcanzará el tamaño de un estadio de fútbol, pesará 5.000 toneladas y su costo estimado será de 1,5 mil millones de dólares. Tendrá la capacidad para resistir terremotos de gran magnitud, propios de la región.
Los astrónomos dicen que producirá imágenes 15 veces más precisas y definidas que las del telescopio espacial Hubble y podría develar si hay vida en otros planetas.
El Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés), que opera Paranal, dice que “este chiche nuevo” podría revolucionar al mundo como lo hizo Galileo Galilei.
Tomen nota: su lente principal tendrá 42 metros de ancho (cinco veces más que otros estacionados en Paranal) y como es imposible hacer una lente así, de una sola pieza,
ingenieros europeos construirán mil lentes hexagonales que serán embarcados hacia Chile. Allí serán ensambladas como piezas de un rompecabezas. Henri Boffin, astrónomo jefe en Paranal, dice: “El nuevo telescopio ayudará a los científicos a responder una serie de preguntas que han surgido a partir de las observaciones hechas con los ya existentes. Por ejemplo, hemos descubierto que la expansión del universo se está acelerando, pero no tenemos ni la mínima idea de por qué. De la misma forma, sabemos que el universo está compuesto en parte de materia oscura, pero no tenemos idea de qué es, y representa un 25% del total”.
Otros telescopios estacionados en Atacama ayudaron a los científicos a lograr descubrimientos notables. Por eso es que este lugar es un verdadero paraíso para los astrónomos. Se calcula que para 2025, Chile será receptor de la mitad de la infraestructura para captar imágenes espaciales del mundo. La altura y la resequedad del terreno son ideales para lograr imágenes perfectas. “Los radiotelescopios recogen ondas sonoras del espacio exterior, pero las señales son con frecuencia distorsionadas por el vapor de agua de la atmósfera de la Tierra, y eso aquí no ocurre”, señalan con entusiasmo. Otro motivo por el que los astrónomos eligen este lugar de Chile es porque estos observatorios del hemisferio sur no compiten con los de Estados Unidos y Europa.
¿Quién fue
Galileo Galilei?
Fue un físico y astrónomo italiano, nacido en Pisa en 1564. Su papá, el florentino Vincenzo, era músico, pero fue obligado a dedicarse al comercio para sobrevivir.
En 1574, la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, hasta que, en 1581, su padre lo inscribió en Medicina en la Universidad de Pisa. Pero en 1585, ya sentía pasión por las matemáticas y abandonó los estudios universitarios sin obtener ningún título, aunque sí leía apasionadamente filosofía y literatura.
¿Qué hizo?
Era tan inteligente que se ocupó con éxito de arquitectura militar y de topografía, realizó diversas invenciones mecánicas y descubrió el isocronismo del péndulo. En 1599, se casó con la joven veneciana Marina Gamba, de quien se separó en 1610. Tuvo dos hijas y un hijo.
En julio de 1609, visitó Venecia y se enteró de que habían fabricado el anteojo, y se dedicó a perfeccionarlo. Con sus lentes observó la Luna; descubrió cuatro satélites de Júpiter y pudo ver las fases de Venus, un fenómeno que sólo podía explicarse aceptando la hipótesis heliocéntrica de Copérnico; que es el Sol el centro del sistema. Galileo publicó sus descubrimientos en un breve texto, El mensajero sideral. Ello le valió que fuera reconocido en toda Europa y le dieran una cátedra honoraria en Pisa.
¿Por qué fue silenciado?
En 1611, viajó a Roma, donde el príncipe Federico Cesi lo hizo primer miembro de la Accademia dei Lincei, fundada por él. Se declaró copernicano y fue denunciado ante el Santo Oficio; en 1616, los libros de Copérnico fueron prohibidos y Galileo fue advertido: no debía promoverlo.
Su silencio se mantuvo hasta 1623, cuando Urbano VIII fue electo Papa. Fue cuando publicó El ensayador, que desarrolla su concepción de las matemáticas. El pontífice celebró la obra y esto lo animó a escribir otro libro para clarificar la cuestión de los sistemas astronómicos: en 1632 apareció su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo; todo lo escrito significó un verdadero manifiesto copernicano, una apología o defensa.
Condenado injustamente
Al Santo Oficio no le gustó para nada y abrió un proceso a Galileo que terminó con su condena a prisión perpetua (aunque le dieron arresto domiciliario en su villa de Arcetri). Allí transcurrieron los últimos años de su vida, ensombrecidos por la muerte de su hija Virginia, por la ceguera y por una salud cada vez más debilitada, hasta su muerte.


















