La ingeniería del siglo XXI lo hizo posible.
Estados Unidos. El sueño de muchos amantes de los cuentos se transformó en realidad en un laboratorio de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos: sí, una alfombra logró volar. Se trata de una de plástico inteligente que se mueve a una velocidad de un centímetro por segundo. Claro que puede mejorarse el diseño y aumentar la velocidad, para que vuele hasta un metro por segundo. Pero todavía falta mucho para que la alfombra pueda llegar a transportar a una persona.




















