“Cuando se empieza un camino, siempre al principio parece largo y difícil, pero hay caminos que simplemente parecen imposibles, tal fue mi caso cuando tenía 7 años y miraba a las estrellas desde la ventana de la sala en la casa de mi madre. Admiraba fascinado el negro del espacio y el plata de la Luna y las estrellas, jugaba en una nave espacial hecha con una caja de cartón y con las sillas del comedor, y me invadía un sentimiento sin par: ‘¿Qué hago aquí?’, me preguntaba; ‘Yo debo estar allá’, me respondía; y recuerdo que un día les dediqué mi vida a las estrellas: “Un día seré un astronauta, un día tocaré el cielo en nombre del Ecuador”.

Así comienza el relato que Ronnie Nader hace de su propia vida y de su trayectoria. Desde 2007, él es el primer astronauta de Ecuador. Con él compartimos un poco de su historia.

¿Dónde y cuándo naciste, Ronnie?
Nací el 10 de julio de 1967, a las 19 05 hs. en Guayaquil, Ecuador. Mis padres se separaron cuando tenía 2 años y mi madre me crió sola junto con mi hermana en la casa de mis abuelos en el centro de la ciudad, donde hacía todo tipo de experimentos con física, química, biología, electrónica, energía solar y cohetes. Actualmente, estoy de nuevo en Guayaquil, en un área residencial en las afueras de la ciudad.

¿En qué momento decidiste ser
astronauta?
Yo no decidí ser astronauta, yo simplemente me di cuenta de que eso era para lo que había nacido y a los 7 años tome la decisión de ser fiel a mi naturaleza, contra viento y marea, por el resto de mi vida natural. El resto es historia. Encontré temprano en mi vida aquello que más amaba, y mi camino tomó el giro que hoy me ha llevado a ser lo que soy y estar donde estoy: El 8 de junio de 2007, a mis 39 años, en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Gagarin de Rusia, completé oficialmente el programa Advanced Suborbital Astronaut y me convertí en el primer ecuatoriano en ser  entrenado como astronauta.

¿Dónde estudiaste?
Estudié la primaria en una Academia Naval, luego me gradué de bachiller en el Liceo Bolivariano de Guayaquil, después estudié Ingeniería de Sistemas en la Universidad Católica de Guayaquil, en donde me gradué en 1994. Ahí dirigí el Laboratorio de Sistemas Computacionales hasta 1995. Luego, hice una especialización en Cibernética en el PCP de Bélgica como estudiante a distancia y, en 2002, completé el professorship training del programa TERC/NASA en Enseñanza de Astrobiología. En 2004, entré al programa conjunto ASA/T de FAE/GCTC (Fuerza Aérea Ecuatoriana-Gagaring Cosmonaut Training Center) en Rusia y finalicé mi entrenamiento en 2007.

¿Has viajado alguna vez al espacio?
Mi primera misión está prevista para fines de 2013, serví 2 años en la Fuerza Aérea Ecuatoriana como Comandante de Misión Aeroespacial y cumplí 7 misiones de
micro gravedad al mando del FuerzaG-1 Cóndor

¿Tienes alguna rutina diaria en lo referente a tu trabajo?
Actualmente estoy a la cabeza del desarrollo de nuestro segundo satélite, el NEE-02 KRYSAOR,  y soy director de misión del primer satélite ecuatoriano, el NEE-01 PEGASO. Así que paso casi todo el día en los laboratorios de electrónica y de ambiente espacial, luego, en la noche, un poco de entrenamiento en la mesa vestibular para mantener el nivel de tolerancia a 0G  (gravedad 0) y algo de ejercicio físico de mantenimiento. Dos veces al mes hago una hora en la silla vestibular.

¿Cuál es tu próxima misión?
De las no tripuladas, son la NEE-01 y la NEE-02; luego, en 2013, tengo la ESAA-01, y en 2014, la ESAA-02,  que son tripuladas.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Y lo que menos te agrada?
Lo que más me gusta es el reto, buscar soluciones nuevas al enfrentar lo imposible, el entrenamiento y la interacción con niños y jóvenes. Lo que menos me gusta es tener que documentarlo todo.

¿Cómo ves el futuro de la astronáutica a nivel mundial?
Excitante, en 5 años veremos una transformación total de la astronáutica de como la conocía mi generación. Será a una astronáutica más inclusiva, científicamente más interesante y muy útil para la humanidad.

¿Qué le aconsejarías a un niño que quiera ser astronauta?
Que nunca abandone sus sueños, que nunca olvide al niño que es ahora y que será por siempre, que siga su naturaleza, que jamás escuche a aquellos que le dicen que “eso es imposible”, que no se traicione a sí mismo. Que se deje llevar por sus ilusiones, que ellas lo llevarán lejos y alto, que trabaje por ellas todos los días con pasión e ilusión, porque lo peor que puede pasarle no es que no viaje al espacio, sino que llegue a ser adulto y tenga que reconocer frente al espejo de su alma que nunca tuvo la valentía de vivir a la altura de sus sueños. Y le diría que cuando sienta su ideal alejarse, que recuerde siempre que Nada Es Imposible.

Un recuerdo imborrable

“El día que en Rusia me entregaron mi traje espacial Sokol KV2, el único en el mundo con la bandera tricolor ecuatoriana sobre el brazo izquierdo, la misma que había bordado mi madre, al momento de ponérmelo por primera vez, un huracán de emociones me arrastró 33 años antes: de pronto, tenía 7 años otra vez, y jugaba a ser astronauta en una caja de cartón, y veía otra vez las estrellas por la ventana de la sala de la casa, y a lo lejos, una voz maternal cantaba “El toro enamorado de la Luna…”.