Un espectacular descubrimiento arqueológico, comparado por su importancia con el de la ciudadela inca de Machu Picchu, puede dar una nueva perspectiva a la historia del Perú.
Lima, Perú. El distrito de Vilcabamba, en la provincia cusqueña de La Convención, es una zona selvática ubicada a 1.100 kilómetros al sureste de Lima. También es el escenario de uno de los más importantes hallazgos arqueológicos de los últimos años: la ciudadela del Señor Principal de Wari. Se trata de un complejo funerario dentro de la ciudadela de Espíritu Pampa, perteneciente a la cultura wari, conformado por nueve tumbas. La más importante de ellas pertenece a un funcionario de rango elevado, seguramente un noble, al que los descubridores llamaron el Señor de Wari. Uno de sus descubridores, el arqueólogo peruano Luis Lumbreras, explica que se trata de un descubrimiento “espectacular, realmente sorprendente. Esto va a permitir revisar parte de la historia incaica”. Es que hasta éste hallazgo, se pensaba que la zona selvática en la que se realizó el descubrimiento había sido el último refugio de resistencia de los incas ante los españoles. “Pero esto no es así, pues la zona ya era conocida desde mucho antes por los wari”, señala Lumbreras, quien agregó que hasta ahora nadie en Perú había encontrado un vestigio de los wari en la selva. El experto considera que este hallazgo vuelve muy alta la posibilidad de encontrar en esa zona una ciudadela wari “que quizás tendría algo que ver con leyendas y fábulas como la del Paititi”. Según una antigua leyenda, Paititi es una ciudad perdida en alguna parte de la selva, rica en oro, que muchos exploradores españoles buscaron afanosamente –aunque sin éxito– en las junglas de Perú, Bolivia y Brasil. Y vaya si el Señor de Wari sabía de oro y plata: en su tumba se encontraron una máscara con una figura antropomorfa y un pectoral en forma de “Y”, ambos de plata, junto con dos brazaletes de oro que muestran figuras de felinos, dos báculos de chonta (madera selvática) forrados con láminas de plata, que representaban al dios Wiracocha. El equipo que realizó el descubrimiento, encabezado por el arqueólogo Javier Fonseca Santa Cruz, continuará investigando en Espíritu Pampa, ya que en el sector donde se encontraron las tumbas aún hay extensas áreas por explorar, que podrían develar el misterio de la cultura wari. El hallazgo dispara también una serie de interrogantes sobre la expansión de esta civilización y sobre sus relaciones con el Imperio incaico. Los especialistas piensan que tal vez la ciudadela fuera reocupada por los incas, y que éstos podrían haberla ampliado y modificado.
Cultura wari
La cultura wari floreció en el centro de los Andes, entre el año 600 y el 1200 d. C., antecediendo al Imperio inca. Esta civilización se extendió por gran parte de la costa peruana y la región andina. Hablaban el quechua, su dios era Wiracocha y estaban gobernados por una nobleza guerrera. La base de su sociedad la conformaban agricultores y pastores. Su economía estaba basada en la agricultura de productos como el maíz, la papa y la quínoa, así como en la ganadería de llamas y alpacas. La organización wari sirvió de modelo para los incas, ya que tenían ciudades organizadas como símbolos de poder, además de tener un eficiente sistema de caminos, almacenamiento y redistribución.

















